No a la violencia, no a ninguna de sus formas

Son tantos los usos y formas sociales que están atravesados de violencia que cabe el inmenso riesgo de no darnos cuenta de nuestra insensibilidad. La vida no es la película en la que después, en otra secuencia, el actor se levanta ileso. No es cuestión de maquillaje, no es la apariencia. La vida es real, como también lo es el dolor. Nadie esta autorizado a producir gratuitamente dolor.  Aun es mas grave cuando ese dolor se le produce a un ser indefenso, al que se usurpa su territorio, sus fuentes de alimentación y su derecho inalienable a la vida. Y, aún mucho mas grave, cuando ello se hace para que sirva de diversión, de base para la fiesta. No puede haber fiesta sobre la sangre y el dolor. ¿Cuantas tradiciones “festivas”, en España, se instrumentan sobre el maltrato, la violencia y el dolor de los animales? Ya es hora de dibujar ese mapa de los horrores, de crear ese ranking del abuso violento sobre el derecho a la vida pacifica de los animales, para que se sepa, para que cambie la mirada de la buena gente.

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